El Anti-Edipo, apartado 1

RESUMEN Y NOTAS DE El Anti-edipo, Capitalismo y esquizofrenia I | G. Deleuze y F. Guattari (Traducción de F. Monge, Barral Editores, 1973)

1. La producción deseante.

Paseo del esquizo. —

El paseo del esquizofrénico expresa una relación con el exterior, con la naturaleza (a diferencia de aquellos momentos en que estamos obligados a orientarnos socialmente respecto a la religión, al padre, a la madre: el neurótico en el diván); en vez de distinguir entre hombre y naturaleza, los piensa juntos como procesos de producción, como acoplamientos.

No vivió la naturaleza como naturaleza, sino como proceso de producción. Ya no existe ni hombre ni naturaleza, únicamente el proceso que los produce a uno dentro del otro y acopla las máquinas. En todas partes, máquinas productoras o deseantes, las máquinas esquizofrénicas, toda la vida genérica: yo y no-yo, exterior e interior ya no quieren decir nada.

Naturaleza e industria. —

Ello funciona en todas partes, en todas partes máquinas, máquinas de máquinas, con sus acoplamientos, sus conexiones, sus empalmes, sus cortes, sus emisiones; cada cual sus pequeñas máquinas. Lo que se producen no son metáforas, sino efectos de máquina.

Edipo (que no es una metáfora) supone una fantástica represión de las máquinas deseantes (de los acoplamientos entre máquinas-órganos y máquinas-flujos).

¿Es necesario o deseable someterse a él? ¿No hay cuestiones más importantes? Dado un efecto, ¿qué máquina puede producirlo? y dada una máquina, ¿para qué puede servir?

Tres sentidos de ‘proceso’. —

No pretendemos fijar un polo naturalista de la esquizofrenia. Lo que el esquizofrénico vive de un modo específico, genérico, no es en absoluto un polo específico de la naturaleza, sino la naturaleza como proceso de producción. ¿Qué quiere decir aquí proceso?

1. Se trata de remitir el registro y el consumo a la producción misma, producciones de un mismo proceso, en vez de distinguir entre naturaleza e industria-hombre-sociedad, ya que estas distinciones suponen la división del trabajo, el capital y la falsa conciencia del capitalista [ uno se supone propietario por derecho natural del capital, que es anterior a la producción a la que viene a acoplar la naturaleza (que a su vez es exterior, es recurso y residuo), y que es el iniciador de la producción: se ve a sí mismo como necesario para la transformación del mundo material ]

De suerte que todo es producción: producciones de producciones, de acciones y de pasiones; producciones de registros, de distribuciones y de anotaciones; producciones de consumos [1], de voluptuosidades [goce], de angustias y de dolores.

2. Identificación de la esencia humana de la naturaleza con la esencia natural del hombre; la industria como producción del hombre por el hombre y no considerada en una relación extrínseca de utilidad; el hombre (no rey creador sino) como quien no deja de empalmar máquinas-órgano a máquinas-energía.

[Eterno] encargado de las máquinas del universo. Este es el segundo sentido de proceso. Hombre y naturaleza no son como dos términos uno frente al otro, incluso tomados en una relación de causa, de comprensión o de expresión (causa-efecto, sujeto-objeto, etc.). Son una misma y única realidad esencial del productor y del producto.

El esquizo, Homo natura, es el sujeto de la psiquiatría materialista [es decir, toman un sujeto limítrofe a lo que la psiquiatría considera normal para luego aplicar una metodología materialista ]

3. El proceso no es una finalidad, una meta a alcanzar, que implicaría el corte brutal del proceso; tampoco es la continuación al infinito del proceso, lo que implicaría forzar el aislamiento del proceso, cortar su vínculo con el exterior: el hospital hace del esquizo un esquizofrénico artificial, “andrajo autistizado producido como entidad”. En cambio, el proceso debe tender a su realización.

Lo mismo que para el amor es para la esquizofrenia: no existe ninguna especificidad ni entidad esquizofrénica, la esquizofrenia es el universo de las máquinas deseantes productoras y reproductoras, la universal producción primaria como «realidad esencial del hombre y de la naturaleza».

Primera síntesis: síntesis conectiva o producción de producción. —

Las máquinas deseantes son máquinas binarias, de regla binaria o de régimen asociativo; una máquina siempre va aclopada a otra. La síntesis productiva, la producción de producción, posee una forma conectiva:

Forma 1. Conexión de objetos parciales y flujos: maquinas deseantes

Las máquinas deseantes son conexiones entre una máquina productora de un flujo continuo y otra conectada a ella y que realiza un corte, una extracción de flujo (son objetos parciales fragmentarios y fragmentados). La serie binaria es lineal en todas las direcciones, el acoplamiento es presuposición recíproca.

Cada máquina-órgano interpreta el mundo entero según su propio flujo, según la energía que le fluye: el ojo lo interpreta todo en términos de ver —el hablar, el oír, el cagar, el besar… Pero siempre se establece una conexión con otra máquina, en una transversal en la que la primera corta el flujo de la otra o «ve» su flujo cortado por la otra.

Forma 2. Conexión entre producto y producir.

El producir siempre está injertado en el producto; la producción deseante es producción de producción, y toda máquina es máquina de máquina; en vez de mantener la categoría idealista de expresión, se trata de describir el objeto esquizofrénico vinculandolo al proceso de producción.

El esquizofrénico es el productor universal. Aquí no es posible distinguir entre el producir y su producto. El objeto producido se lleva su aquí en un nuevo producir. La mesa continúa su «propio quehacer».

Producción del cuerpo sin órganos. —

Es la identidad producto-producir la que forma un tercer término en la serie lineal: un enorme objeto no diferenciado. Que se paraliza ante el funcionamiento de las máquinas deseantes (que “no funcionan más que estropeadas, estropeándose sin cesar”) y que las hace tender al vacío; el CsO es el modelo de la muerte, es el instinto de muerte; la síntesis conectiva o productiva acopla la producción a este elemento de antiproducción; el CsO es perpetuamente reinyectado en la producción.

Se diría que los flujos de energía todavía están demasiado ligados, que los objetos todavía son demasiado orgánicos. (…) Las máquinas deseantes nos forman un organismo; pero en el seno de esta producción, en su producción misma, el cuerpo sufre por ser organizado de este modo, por no tener otra organización, o por no tener ninguna organización.

* * *

[1] Georges Bataille habla de gastos o consumos suntuarios, no productivos, en relación con la energía de la naturaleza; se trata de gastos o consumos que no se inscriben en la esfera supuestamente independiente de la producción humana en tanto que determinada por «lo útil»: se trata, por tanto, de lo que nosotros llamamos producción de consumo (La noción de gasto y La parte maldita, Ed. EDHASA, 1974).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s