Brometeanismo, de A. Galloway

Resumen de Brometheanism
June 16, 2017, por Alexander Galloway

Bibliografía:

Accelerationist Manifesto
Inventing the Future
Estudios de plataformas

Lo bueno del aceleracionismo en Srnicek: ambición y enfoque; desafió a ortodoxias de izquierda; exigen tomar tecnología y ciencia en serio; usos tácticos (hypertrophic interventions-exploits);

Lo malo del aceleracionismo en Srnicek: confunde táctica con estrategia; es paternalista y elitista y reaccionario; se queda en el dot-com;

Copian a Hardt y Negri, Declaration (2012): analizan la izq. y dan una serie de pasos específicos para tomar en el futuro.
Inventing the Future: dos temas: denuncias a la política local (Occupy, Zapatistas, 15 M, teoría posmoderna de estudios culturales, anarquistas) en favor de una hegemonía planetaria de social democracia (Leninismo). Polémica anti-trabajo (sueldo básico universal o UBI, reducción de horas de trabajo, automatización)

problema de la política local (“folk politics”): debilidad, apatía, derrotismo.
La caracterizan las acciones inmediatas, los particularismos, la pequeña escala, la táctica, lo espontaneo, lo pequeño, lo ético, la emoción, el día a día. El comunismo de consejos, el comunismo voluntario, el autonomismo.
Se trata de una izquierda desactualizada; hay que actualizar su ideología, y acompañarla con una actualización de infraestructura moderna y de escala planetaria.

Segunda mitad del libro: post-trabajo: acelerar las tendencias de reemplazo de labor humana (diseños de código abierto, creatividad copyleft, impresión 3D, data collection, identificación de frecuencia de radio, big data); pero no examinan esas tecnologías (en Platform Capitalism no hay “tech audit” pero sí un análisis de economía política) de las que se esperan fines comunísticos.

Dos desafíos de la automatización: problema de la eliminación del trabajo para quienes lo necesitan, llevando a exceso de población, desempleo, migración, pobreza arraigada; segundo, descomposición de la composición orgánica del trabajo a través de des-capacitación y proletarización, del trabajo domestico, introducción de trabajo especializado para reparar esas máquinas “automágicas”. Algunos trabajaran menos, otros trabajaran diferente (aumentará; para marx las maquinas no son actores revolucionarios).

Srnicek, Williams = nko especifican la forma propia de organización, sino una ecología de organizaciones (función sobre forma; re-introducen el tecno-fetichismo; por un tecno-fetichismo de la función)
Hardt, Negri = multitud
Harney, Moten = undercommons
= parte sin parte
= comunidad inoperativa

PROBLEMAS DEL ACELERACIONISMO:
-no es claro cómo va a salvarnos la tecnología-automatización
-no es claro que sean anti-capitalistas: visiones de una élite de negocios, emprendedores dot-com (están en desacuerdo del estatus moral del capitalismo)
-son inocentes respecto de cómo funciona en el nivel estratégico
-son reaccionarios-elitistas: un desarrollo desigual de la tecnología proletarizará a otros; colonialismo interno; hay que distinguir entre quienes aceleran y quienes facilitan la aceleración; su critica a la política local es paternalista y escéptica respecto de la población genérica; por ello se vuelve preciso hablar sobre cosas como consentimiento ingenieril (“engineering consent“)–> tecnocracia
———-
Aceleracionismo->teoría de economía política
Prometheanism->teoría del sujeto (Wolfendale: cambio histórico, contra fatalismo y mesianismo, contra aristocracia, contra Fukuyama, feminismo, pos-capitalismo, secularismo e ilustración, lógica deductiva, superar limites naturales, tecnologia, automatización).
Problemas:
-¿la píldora y la bomba de hidrógeno son igual de prometeicas? quien adjudica sus usos potenciales? (se cae otra vez en un moralismo)

Cualidades:
-post-humanismo o anti-humanismo
-trascender limites físicos
-promoción de libertad, cambio de cuerpo
-progresismo político
-conocedores de tecnología
-ofrece soluciones técnicas a problemas reales

Stiegler en Técnica y tiempo 1: mito de prometeo y epimeteo.
-Epimeteo, principio de compensación: distribuye poderes en la tierra. Prometeo: técnica y fuego a los hombres. Humanidad y carencia elemental (posestructuralismo en Stiegler; somos olvidados por epimeteo; seguido de robo, doble falta; olvido y robo)
-Etimología literal—metheus: estudiante, aprendijaze, aprendiz. mathematics, cosas que uno aprende. — Epi, passibilidad, herencia, epimathesis, tradición, tecnicidad y falta: aftethought o hindsight, la carencia genera hindsight.—prometeo, forethought foresight, pensar en anticipación de, ingenio, astucia,
-Hermes: respeto a los otros, sentido de justicia; es necesario un nuevo suplemento. es precisa otra técnica que paradojicamente ya no necesita el privilegio de los especialistas. estos valores se entregan sin principio de compensación, sino genericamente (universalmente).
-por ello la política se trata de una comunidad hermenéutica: es decir, la traducción e interpretación ad hoc de la dinámica política real. política: comunidad de los que no tienen comunidad (sino condiciones de lo político, es decir, respeto y justicia como condiciones hermenéuticas)
-Tres momentos del mito:
Default of origin (being forgotten about by Epimetheus/Hindsight)
Gaining technicity (fire and skills from Prometheus/Foresight)
Revealing the generic (“respect for others and a sense of justice” from Hermes)

Entonces, el prometeanismo implica insuficiencia y falla + conciencia política anclada en humanidad genérica.

* * *

Xenofeminsimo: imagen holística de un “universalismo desde abajo”:
-abolición de clase, genero, raza (re-trabajar lo universal): lo genérico, interseccional, orientación política que se desliza en lo particular;
-abrir nuevas lineas de transito en un paisaje desigual. universalidad no absoluta, en contra de su combinación con particulares inflados (universalismo euro-céntrico; masculino=sin sexo; blanco=sin raza; cis=real) sin tal universal la abolición de clase permanece como fantasía burguesa;
-abolición de genero=trans; abolición de raza=?; abolición de clase=?.

 

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El Anti-Edipo, apartado 2

RESUMEN Y NOTAS DE El Anti-Edipo, Capitalismo y esquizofrenia I | G. Deleuze y F. Guattari (Traducción de F. Monge, Barral Editores, 1973)

2. El cuerpo sin órganos…

Máquina paranoica o de repulsión. —

Hay un conflicto aparente entre las máquinas deseantes [máquinas-órganos, flujos ligados, conectados y recortados] y el cuerpo sin órganos [superficie resbaladiza, opaca y blanda; fluido amorfo e indiferenciado]; la represión llamada originaria o primaria no es una «contracatexis» [1], sino el CsO rechazando las máquinas deseantes; e inversamente, la máquina paranoica es la acción de efracción [vulneración o penetración de un espacio que el sujeto deseaba mantener privado] de las máquinas deseantes sobre el CsO, que las siente globalmente como aparato de persecución.

La máquina paranoica no es una simple proyección del «propio cuerpo», como entiende Tausk [2]; la génesis de la máquina tiene lugar sobre el propio terreno, en la oposición entre el proceso de producción de las máquinas deseantes y la detención improductiva del cuerpo sin órganos; el CsO carga un contra-interior o un contra-exterior, bajo la forma de un órgano perseguidor o de un agente exterior de persecución.

Producción deseante y producción social: cómo se apropia la anti-producción de las fuerzas productivas. —

Si pasamos por un paralelo entre la producción deseante y la producción social en el proceso no interrumpido, se entiende que las formas de producción social también implican una pausa improductiva inengendrada, un elemento de antiproducción acoplado al proceso, un cuerpo lleno determinado como socius. Este puede ser el cuerpo de la tierra, o el cuerpo despótico, o incluso el capital (según Marx, no es el producto del trabajo, sino su presupuesto natural o divino).

En efecto, no se contenta con oponerse a las fuerzas productivas mismas. Se vuelca sobre toda la producción, constituye una superficie en la que se distribuyen las fuerzas y los agentes de producción, de tal modo que se apropia del excedente de producción y se atribuye el conjunto y las partes del proceso que ahora parecen emanar de él como de una cuasi-causa.

Fuerzas y agentes se convierten en su poder bajo una forma milagrosa; el socius forma una superficie en la que se registra toda la producción que a su vez parece emanar de la superficie de registro; pero no es falsa conciencia, sino verdadera percepción de un movimiento objetivo aparente que se produce sobre esa superficie. El capital es el cuerpo sin órganos del ser capitalista: es lo que va a proporcionar a la esterilidad del dinero la forma bajo la cual éste produce a su vez dinero.

Produce la plusvalía, como el cuerpo sin órganos se reproduce a sí mismo, brota y se extiende hasta los confines del universo. Carga la máquina de fabricar con una plusvalía relativa [3], a la vez que se encarna en ella como capital fijo [4].

Máquina milagrosa o de atracción-apropiación. —

Las máquinas y agentes se enganchan sobre el capital, hasta el punto que su propio funcionamiento parece milagrosamente (pero también objetivamente) producido por aquél en tanto que cuasi-causa.

–> Momento 1) Al principio los capitalistas tienen necesariamente conciencia de la oposición entre el trabajo y el capital, y del uso del capital como medio para arrebatar el excedente de trabajo. –> Momento 2) Mientras se instaura su mundo perverso, el capital desempeña el papel de superficie de registro en la que recae toda la producción (el derecho de registro es proporcionar o realizar la plusvalía). –> Momento 3) «A medida que la plusvalía relativa se desarrolla en el sistema específicamente capitalista y que la productividad social del trabajo crece, las fuerzas productivas y las conexiones sociales del trabajo parecen separarse del proceso productivo, pasando del trabajo al capital. De este modo, el capital se convierte en un ser muy misterioso, pues todas las fuerzas productivas parecen nacer en su seno y pertenecerle».

Lo específicamente capitalista es el uso del capital como cuerpo lleno para formar la superficie de inscripción o de registro; sin embargo, cualquier cuerpo lleno pertenece a todos los tipos de sociedad como constante de la reproducción social. El CsO [improductivo, inconsumible] sirve de superficie para el registro de todos los procesos de producción del deseo.

La segunda síntesis: síntesis disyuntiva o producción de registro. —

La producción no se registra del mismo modo que se produce; la ley del dominio de la producción de registro no es la misma que la de la producción de producción [síntesis conectiva o acoplamiento]. Cuando las conexiones productivas pasan de las máquinas a los CsO (del trabajo al capital), parece que pasan a depender de otra ley que expresa una distribución con respecto al elemento no productivo, enganchándose como puntos de disyunción entre los que se teje toda una red de nuevas síntesis que cuadriculan la superficie.

«Ya… ya…»; la manera como se enganchan los órganos considerados sobre el CsO debe ser tal que todas las síntesis disyuntivas entre ambos vengan a ser lo mismo sobre la superficie resbaladiza; se designa el sistema de permutaciones posibles entre diferencias que siempre vienen a ser lo mismo al desplazarse, al deslizarse.

Si llamamos libido al «trabajo» conectivo de la producción deseante, diremos que una parte de esta energía se transforma en energía de inscripción disyuntiva (Numen). El CsO no es Dios (todo lo contrario); las extrañas relaciones que Schreber mantiene con Dios deben comprenderse de un modo estrictamente kantiano: se cree en él, pero sólo como señor del silogismo disyuntivo, como principio a priori de este silogismo (Dios define la Omnitudo realitatis de la que todas las realidades derivadas surgen por división).

Genealogía esquizofrénica. –

Lo divino de Schreber es inseparable de las disyunciones en las que se divide él mismo: imperios anteriores, imperios posteriores; imperios posteriores de un Dios superior, y de un Dios inferior.

Freud opone las psicosis paranoicas (que dividen) a la histeria (que condensa) y agrega que la neurosis histérica es primera y que las disyunciones no se obtienen más que por proyección de un condensado primordial; de esta manera mantiene los derechos de Edipo en el registro esquizo-paranoico. Esto lleva a la pregunta:

¿el registro del deseo pasa por los términos edípicos? Las disyunciones son la forma de la genealogía deseante; pero, ¿esta genealogía es edípica, se inscribe en el triángulo de Edipo? ¿Es Edipo una exigencia o una consecuencia de la reproducción social, en tanto que esta última se propone domesticar una materia y una forma genealógicas que se escapan por todos los lados?

Si el esquizofrénico entra en el juego de las identificaciones edípicas, lo hace con la libertad de poder reintroducir sus propios puntos de referencia en el modelo que se le propone y que desde el interior hace estallar. Las formas divinas se complican, se «de-simplifican» a medida que se abren camino bajo los términos y funciones demasiado simples del triángulo edípico.

El esquizo dispone de modos de señalización propios; pasa de un código a otro, mezcla todos los códigos, siguiendo las preguntas que le son planteadas, variando la explicación de un día para otro, no invocando la misma genealogía, no registrando de la misma manera el mismo acontecimiento, incluso aceptando el código banal edípico con el riesgo de atiborrarlo con todas las disyunciones que este código estaba destinado a excluir.

*   *  *

[1] Def.Catexis: concepto económico, hace que cierta energía psíquica se halle unida a una representación o grupo de representaciones, una parte del cuerpo, un objeto, etcétera. Con frecuencia aparecen en la literatura psicoanalítica ciertas expresiones compuestas, tales como «carga energética», «investidura libidinal», etc., que se refieren a lo mismo.

[2] Viktor Tausk (1879-1919), psicoanalista contemporáneo a Freud, cuya publicación más importante fue ‘De la génesis del aparato de influencia en la esquizofrenia’ (1919) [trad. en Escritos psicoanalíticos, ed. Gedisa]. Es importante por el planteo de conflictos entre la noción de cuerpo y su anclaje anatómico y nervioso, además de emplear la noción de máquina de influir (Enlaces: entrada en Wikipedia // si alguien quiere profundizar, este artículo parece interesante // traducción de un artículo sobre la paranoia en The Truman Show, en vínculo con este autor // artículo corto en Página/12 que habla específicamente de la noción de máquina y su carácter edípico)

[3] Def.-Plusvalía relativa:

[4] Def.1Capital fijo: parte del capital de una empresa que se invierte en bienes o servicios que quedarán vinculados a ella de forma permanente, como maquinaria, patentes, etc.

Def.2-Capital fijo: parte del capital productivo que, participando por entero y reiteradamente en la producción de la mercancía, transfiere su valor por partes al nuevo producto, en el transcurso de varios períodos de producción, a medida que se va desgastando. Pertenece al capital fijo la parte del capital desembolsado que se invierte en la construcción de edificios e instalaciones, en la compra de maquinaria, aparatos y herramientas. La transferencia del valor por partes a la mercancía terminada condiciona asimismo la peculiaridad de la rotación del capital fijo, peculiaridad consistente en que por cada periodo de producción revierte sólo parte del valor del capital fijo, cuya rotación completa se efectúa en el transcurso de varios períodos de producción. Después de realizada la mercancía, el capital fijo también revierte por partes, en forma monetaria, al capitalista. El capital fijo está sometido a desgaste físico y desgaste moral. El desgaste físico consiste en la pérdida de valor de uso que el capital fijo va sufriendo gradualmente. En consonancia con ello, su valor se transfiere gradualmente al producto, va revirtiendo por partes al capitalista en forma de amortización, destinada a reponer total o parcialmente el capital fijo desgastado. El desgaste moral es una consecuencia del progreso técnico y hace que se renueve el capital fijo antes de que se haya desgastado físicamente.]

[] Libro de arte de gente loca como A. Wölfli aquí.

 

 

 

 

RESUMEN

Tuesday, November 3, 2009
RENEGADE ACADEMIA: THE Cybernetic Culture Research Unit
director’s cut of unpublished feature for Lingua Franca, 1999; short remix appeared in Springerin, 2000 – by Simon Reynolds

Oficina:

Since my knowledge of CCRU stems from its disorientating textual output–the journal Abstract Culture–plus a few wilfully opaque email communiques, I’ve scant idea what I’ll encounter after pressing the button marked ‘Central Computer’. Inside CCRU’s top-floor HQ above The Body Shop, I find three women and four men in their mid to late twenties, who all look reassuringly normal. The walls, though, are covered with peculiar diagrams and charts that hint at the breadth and bizareness of the unit’s research.

Interdisciplinariedad:

What CCRU are striving to achieve is a kind of nomadic thought that–to use the Deleuzian term– “deterritorializes” itself every which way: theory melded with fiction, philosophy cross-contaminated by natural sciences (neurology, bacteriology, thermodynamics, metallurgy, chaos and complexity theory, connectionism). It’s a project of monstrous ambition. And that’s before you take into account the the most daring deterritorialisation of all–crossing the thin line between reason and unreason. But as they say, later for that.

Warwick:

At the same time, Warwick was ahead of its time in terms of seeking corporate funding, such that by the mid-Eighties Margaret Thatcher could describe it as her favourite university. “Warwick University Inc.” (as E.P. Thompson titled a book) is financially buoyant compared with other British universities, and well prepared for any future withdrawal of government funding that may be up the current Labour administration’s sleeve.

– Sadie Plant + malfunctioning academic (Nick Land)

Unidad no-ortodoxa:

“CCRU sees itself as the academic equivalent of Kurtz, the general in Apocalypse Now who used unorthodox methods to achieve superior results than the tradition-bound US military.”

CCRU:

According to Benjamin, CCRU was originally set up for Dr Sadie Plant, freshly recruited from Birmingham University to be a Research Fellow attached to Warwick’s Faculty of Social Science. But the unit–organised around her interests in cyber-theory and involving a number of postgraduate students she’d brought over from Birmingham–was initially tied to the Philosophy Department, owing to Plant’s particular interests, like Deleuze & Guattari. The plan was for the unit to become an independent, freestanding entity, with the postgrads registered as CCRU rather than philosophy students. But Dr Plant unexpectedly quit her job March 1997, before the paperwork was completed. The university decided to wind CCRU down, with Plant’s main ally at Warwick, Nick Land, taking over her role as Director for the unit’s final year of official existence.

Birmingham University’s Seventies-Centre For Contemporary Cultural Studies, school of neo-Gramscian subcultural theory: Paul Willis, Dick Hebdige, Stuart Hall, et al.

Warwick was already a cyber-theory hotbed, what with its 1994 and ’95 Virtual Futures conferences.

Sadie Plant and Nick Land had actually been creative-and-sexual partners for a couple of years and remained close.

Guests–theorist Manuel De Landa, journalists Steve Beard and Mark Sinker, SF writer Pat Cadigan, and cyberfeminist Linda Dement, to name just a handful.

Cibernética:

By the second year of its existence, tensions emerged between the CCRU-virus and its host, the Philosophy Department. Warwick had expected something closer to traditional notions of cyberculture: Internet studies, basically. But what actually took shape reflected Plant and Land’s interest in hooking up cybernetics in the original Norbert Wiener sense (information flows, dissolving the difference between living and non-living systems) to compatible elements of Deleuze & Guattari (schizo-analysis, machinic desire, the biomechanical continuum of material reality), plus chaos, complexity and connection theory. “Cyber”, as CCRU conceived it, also connoted “cyberpunk”: the theory-fiction goal of academic writing that rivalled the hallucinatory rush you got from Neuromancer and Blade Runner.

Antiacadémicos:

CCRU are less diplomatic, railing against “disciplinary templates” that obstruct “real research”. “You’re not allowed to follow these things where they want to go,” says Mark Fisher, a cleancut young man who speaks with an evangelical urgency and agitated hand gestures. “You’re not allowed to find anything out…. Because who would mark it?!”.

CCRU’s Suzanne Livingston, which was challenged by one Philosophy Department member on the grounds–“what’s neurology got to do with capitalism?”.

Steve Goodman

Cierre y renuncia de Nick Land:

Every couple of years, the staff of university departments make an assessment of the publications the department has produced. Since the kind of work Land and his proteges were producing was not considered philosophy, and therefore not counted in any departmental assessment, Land felt obliged to resign, effective the end of the academic year.

Academia como algo secundario:

While CCRU members continue to finish their PhD’s and teach, they regard these activities as ” lower-order intensity”; the real action takes place at the Leamington HQ. “There’s nothing more unproductive than engaging in this lifelong struggle to get intensity into the academy,” says an exasperated Fisher.

Locura:

Nick Land is the kind of “vortical machine” (to use a fave CCRU trope) around which swirl all manner of outlandish and possibly apocryphal stories. Didya hear about the phase Nick went through only talking in numbers? Or the time he was taken over by three distinct entities?

Trauma geocósmico:

The diagram was a gift from “Professor Barker”. Inspired by Professor Challenger–the Conan-Doyle anti-hero reinvented by Deleuze & Guattari in “The Geology of Morals” section of A Thousand Plateaus: Capitalism & Schizophrenia–Barker appears to be a sort of imaginary mentor who hips the CCRU to various cosmic secrets. “But we’d be a bit reluctant to say ‘imaginary’ now, wouldn’t we?,” cautions Land with a mischievous glint in his eye. “We’ve learned as much–well, vastly more from Professor Barker –than supposedly ‘real’ pedagogues!”. As CCRU’s “avatar”, Barker has revealed the “Geo-Cosmic Theory of Trauma”. Following the materialist lead of Deleuze & Guattari, human culture is analysed as just another set of strata on a geocosmic continuum. From the chemistry of metals to the non-linear dynamics of the ocean, from the cycles of capitalism to the hyper-syncopated breakbeat rhythms of jungle, the cosmos is an “unfolding traumascape” governed by self-similar patterns and fundamental processes that recur on every scale.

Gothic Materialism, ferro-vampiric” cultural activity,

Anna Greenspan, O[rphan] D[frift>] (theory-fiction collective==Maggie Roberts and Ranu Mukherjee),

B-w-O is the Deleuzian utopia, an inchoate flux of deterritorialised energy

Land y la física:

“Before CCRU started at Warwick, Nick latched onto us very intensively for a while,” says Roberts. “We fed him image experience, tactile readings of the stuff he was buried in theoretically. He wanted his writing to kick in a much more experiential way. For us, there was something wonderful about having a man you could ring up and ask: ‘what’s radiation?’, ‘what’s a black hole?'”.

Aceleracionismo:

“It was pretty obvious that a theoretically Left-leaning critique could be maintained quite happily but it wasn’t ever going to get anywhere,” says Plant. “If there was going to be scope for any kind of….not ‘resistance’, but any kind of discrepancy in the global consensus, then it was going to have to come from somewhere else.” That elsewhere was certain passages in A Thousand Plateaus where Deleuze & Guattari suggest that, in Plant’s words, “you don’t try and slow things down, you encourage them to go fast as possible. Which was interestingly connected to Marx’s ideas about capitalism sweeping away the past. So we got into this stance of ‘oh well, let it sweep away! Maybe it should sweep away faster’.” Other crucial influences were neo-Deleuzian theorist Manuel De Landa’s idea of “capitalism as the system of antimarkets”, and, says Plant, historian-of-everyday-life Fernand Braudel’s conception of capitalism as “an amalgam of would-be free market forces and state/corporate/centralised control functions. So there isn’t really any such thing called ‘capitalism’, it’s just a coincidence of those two really extreme and opposed tendencies.”

Feedback ciberpositivo:

Plant and the CCRU enthuse about bottom-up, grass-roots, self-organising activity: street markets, “the frontier zones of capitalism”, what De Landa calls “meshwork”, as opposed to corporate, top-down capitalism. It all sounds quite jovial, the way they describe it now–a bustling bazaar culture of trade and “cutting deals”. But “Cyberpositive” actually reads like a nihilistic paean to the “cyberpathology of markets”, celebrating capitalism as “a viral contagion” and declaring “everything cyberpositive is an enemy of mankind”. In Nick Land solo essays like “Machinic Desire” and “Meltdown”, the tone of morbid glee is intensified to an apocalyptic pitch. There seems to be a perverse and literally anti-humanist identification with the “dark will” of capital and technology, as it “rips up political cultures, deletes traditions, dissolves subjectivities”. In “Meltdown”, Land declares: “Man is something for it to overcome: a problem, drag”.

Capitalismo desterritorializante:

This gloating delight in capital’s deterritorialising virulence is the CCRU’s reaction to the stuffy complacency of Left-wing academic thought; a sort of rubbing salt in the wounds (as when Land jibes at the “senile spectre” of Socialism, an allusion to The Communist Manifesto). “There’s definitely a strong alliance in the academy between anti-market ideas and completely schleroticised, institutionalised thought,” says Mark Fisher. “Marx has been outdated by cybernetic theory. It’s obvious that capitalism isn’t going to be brought down by its contradictions. Nothing ever died of contradictions!”. Exulting in capitalism’s permanent “crisis mode”, CCRU believe in the strategic application of pressure to accelerate the tendencies towards chaos. The real struggle, says Fisher in fluent Deleuzian, is within capitalism and between “homogenisation processes and nomadic distribution.“.

Capitalismo como ‘invasión desde el futuro’ + cultura de la dependencia:

What feels from any everyday human perspective like catastrophic change is really anastrophe: not the past coming apart, but “the future coming together”. Where Land gives this idea a millenial spin (he’s described capitalism as “an invasion from the future”, a virus retrochronically triggered by some kind of artificial intelligence to create the conditions for its own assembling–an idea that reads like it was spawned by watching Terminator on acid), Plant’s attitude is more humanely ambivalent. In the mid-Eighties, for instance, she supported the Coal Miner’s strike, a revolt against Thatcherite modernising policies and an attempt to preserve a traditional working class culture. Since then, she has come to believe that the privatisation and anti-welfare policies pursued by the Conservative goverment in the 1980s really did constitute “a revolution”. She talks approvingly of the end of “the dependency culture”, arguing that this helped catalyse the Nineties upsurge of British pop culture, fashion and art.

Crítica=inevitabilismo:

“All these excitingly eroticised ideas about the flows of capital absolve one from morality,” she says. “Most of capitalism’s flows are deeply pernicious.” The trouble with inevitablism is that it removes human agency from the picture, complains Williamson. “But human will is not nothing — there have been these huge acts of courage and altruism throughout history.” As neo-Deleuzians devoutly committed to impersonality, agency is precisely what Plant and the CCRU demote. “Nothing takes the credit–or the blame–for either the runaway tendencies at work or the attempts to regulate them,” argues Plant in Zeros + Ones. “Political struggles and ideologies have not been incidental to these shifts, but cultures and the changes they undergo are far too complex to be attributed to attempts to make them happen or hold them back”.

Culto:

Recalling a famous spat in the bar of London’s Institute of Contemporary Arts, she recalls finding it “spooky that Nick Land and all these people spoke as one. You could not get 20 of my postgrad students in a room and have them agree with me. I find that scary–that messianic quality, like they’ve got the message”…A lot of what they say reminds me of tripping experiences, where you have that feeling that everything coheres and makes sense.”

Metáfora, desconstrucción, escalas:

Another Williamson accusation–that CCRU lift ideas from chaos and complexity that describe material process but “apply them in a metaphorical way… as if using a concrete thing for a metaphor makes it not be a metaphor”–would especiallly infuriate CCRU. Metaphor, figurative language, the whole realm of representation and ideology: these are the enemy, as far as CCRU are concerned. “Our analysis is materialist, rather than ideological,” says Goodman, “Whether the scale is geological, oceanic, socio-cultural, there are parallels going on at every scale”. Despite drawing a lot from post-structuralism’s assault upon the sovereign ego, CCRU detest deconstruction, precisely because of its treatment of the text as a cosmology and everything as metaphor. “The only thing that’s powerful about books–their ability to plug into other machines outside themselves– is completely destroyed by treating them as this macro-interiority that spreads over everything,” spits Fisher, co-author of the hilarious and coruscating Abstract Culture rant “Pomophobia”.

Alienación:

The idea, says Fisher, comes from a mix-and-blend of Lyotard and Blade Runner–“the proletariat as this synthetic class, of a revolution that’s on the side of the synthetic and artificial. The concept of ‘alienation’ depends on the notion that there’s some authentic essence lost through the development of capitalism. But according to Barker’s Geo-Cosmic theory of trauma, everything’s already synthetic.” If reality really is a bio-mechanical continuum, there’s no reason to resist capitalism’s escalating dynamic of anti-naturalism: addiction to hyper-stimulus, the creation of artificial desires.

Música, negocios, drogas:

Not only do the CCRU derive a lot of their energy from music–specifically, the British rave genre of jungle a/k/a drum & bass–but popular culture is where their ideas seem most persuasive. Right from its late Eighties beginnings, rave culture’s motor has been anarcho-capitalist and entrepreneurial: from promoters throwing illegal parties in warehouses and fields, to drug dealing. Even after its co-optation by the record and clubbing industries, rave music’s cutting edge comes from the grass-roots: small labels, cottage-industry producers with home studios, specialist record stores, pirate radio. // Sadie Plant attributes these bottom-up economic networks to the end of dependency culture, forcing people “to get real and find some ways of surviving” but also to invent “new forms of collectivity” (the micro-utopian communality of the rave).

Drogas:

Despite being rave theorists and “sub-bass materialists”, CCRU are surprisingly cagey when the topic of drugs is introduced. Acknowledging the cyborgizing, viral usefulness of drugs–as anorganic elements that enter the nervous system and engineer precise changes in consciousness–Land nonetheless resists the “relapse into a biographical narrative”. Anna Greenspan talks of the negative “crash-and-burn” syndrome caused by drug abuse, and says the CCRU are more interested in building sustained plateaus of intensity. One outcrop of this is Suzanne Livingston’s research into “long term rewiring of perception”–techniques of flash and flicker that restructure the brain, as already used by advertising, MTV, and rave promoters (lights, lazers and strobes).

Pensador vs. Ingeniero conceptual:

Eshun describes himself and the CCRU as “concept-engineers”, as opposed to thinkers. Critique, he argues, is a rhetorical mode that puts the heavy burden of History on your shoulders, whereas the concept-engineer is into speculation. “Most theory contextualises, historicizes and cautions; the concept-engineer uses theory to excite and ignite,” Eshun proclaims. Where “thinker” evokes an effete and impotent ivory-tower detachment, “engineer” suggests someone who gets down-and-dirty with the material word (in Deleuzian terms, someone who operates and maintains desiring machines). Like a DJ or jungle producer, the concept-engineer is “a sample-finder“: s/he’s free to suspend belief in the ultimate truth-value of a theory and simply use the bits that work, in the spirit of Deleuze & Guattari’s offering up of A Thousand Plateaus as tool-kit rather than gospel.

Gente:

“Concept-engineer” is a good tag for the outerzone of “independent researchers” and amateur autodidacts to which CCRU is connected. Renegade theorists like Howard Slater, a Deleuze-freak whose techno-zine Break/Flow brilliantly analyses rave music in terms of “nonconceptual thought” and “impulsional exchanges”, and celebrates the techno underground as a rhizomatic, insubordinate, post-media economy. And like Matthew Fuller, a media theorist/activist with a background in anarchist politics and links to the hacker underground. Fuller’s CV of cultural dissidence includes flypostering, pirate radio, a non-Internet bulletin board called Fast Breeder, the scabrous freesheet Underground, and a series of anarcho-seminars like “Seizing The Media” dedicated to the theory and praxis of media terrorism. Fuller also put out the anthology Unnatural: Techno-Theory For A Contaminated Culture, which included Plant/Land’s “Cyberpositive” and an essay by CCRU member Steve Metcalf.

Think-Tank:

Weary of such sports, Plant, Land and CCRU have all enthusiastically embraced the idea of escaping “institutional lockdown” by going freelance. In addition to her drugs book, Plant is working on a film screenplay and says she can’t imagine ever returning to academia. The CCRU hope to become a kind of independent think-tank, selling “commodities” on the intellectual free market–like their strikingly designed Abstact Culture (each “swarm” consists of five separate monographs bundled together) and, in the future, CD’s, CD-ROM’s and books. “The whole saga of the first phase of the CCRU was to do with negotiating bureaucratic space,” says Fisher. “But we quickly realised that the institution didn’t depend on university space itself , but on the collectivity.”

El Anti-Edipo, apartado 1

RESUMEN Y NOTAS DE El Anti-edipo, Capitalismo y esquizofrenia I | G. Deleuze y F. Guattari (Traducción de F. Monge, Barral Editores, 1973)

1. La producción deseante.

Paseo del esquizo. —

El paseo del esquizofrénico expresa una relación con el exterior, con la naturaleza (a diferencia de aquellos momentos en que estamos obligados a orientarnos socialmente respecto a la religión, al padre, a la madre: el neurótico en el diván); en vez de distinguir entre hombre y naturaleza, los piensa juntos como procesos de producción, como acoplamientos.

No vivió la naturaleza como naturaleza, sino como proceso de producción. Ya no existe ni hombre ni naturaleza, únicamente el proceso que los produce a uno dentro del otro y acopla las máquinas. En todas partes, máquinas productoras o deseantes, las máquinas esquizofrénicas, toda la vida genérica: yo y no-yo, exterior e interior ya no quieren decir nada.

Naturaleza e industria. —

Ello funciona en todas partes, en todas partes máquinas, máquinas de máquinas, con sus acoplamientos, sus conexiones, sus empalmes, sus cortes, sus emisiones; cada cual sus pequeñas máquinas. Lo que se producen no son metáforas, sino efectos de máquina.

Edipo (que no es una metáfora) supone una fantástica represión de las máquinas deseantes (de los acoplamientos entre máquinas-órganos y máquinas-flujos).

¿Es necesario o deseable someterse a él? ¿No hay cuestiones más importantes? Dado un efecto, ¿qué máquina puede producirlo? y dada una máquina, ¿para qué puede servir?

Tres sentidos de ‘proceso’. —

No pretendemos fijar un polo naturalista de la esquizofrenia. Lo que el esquizofrénico vive de un modo específico, genérico, no es en absoluto un polo específico de la naturaleza, sino la naturaleza como proceso de producción. ¿Qué quiere decir aquí proceso?

1. Se trata de remitir el registro y el consumo a la producción misma, producciones de un mismo proceso, en vez de distinguir entre naturaleza e industria-hombre-sociedad, ya que estas distinciones suponen la división del trabajo, el capital y la falsa conciencia del capitalista [ uno se supone propietario por derecho natural del capital, que es anterior a la producción a la que viene a acoplar la naturaleza (que a su vez es exterior, es recurso y residuo), y que es el iniciador de la producción: se ve a sí mismo como necesario para la transformación del mundo material ]

De suerte que todo es producción: producciones de producciones, de acciones y de pasiones; producciones de registros, de distribuciones y de anotaciones; producciones de consumos [1], de voluptuosidades [goce], de angustias y de dolores.

2. Identificación de la esencia humana de la naturaleza con la esencia natural del hombre; la industria como producción del hombre por el hombre y no considerada en una relación extrínseca de utilidad; el hombre (no rey creador sino) como quien no deja de empalmar máquinas-órgano a máquinas-energía.

[Eterno] encargado de las máquinas del universo. Este es el segundo sentido de proceso. Hombre y naturaleza no son como dos términos uno frente al otro, incluso tomados en una relación de causa, de comprensión o de expresión (causa-efecto, sujeto-objeto, etc.). Son una misma y única realidad esencial del productor y del producto.

El esquizo, Homo natura, es el sujeto de la psiquiatría materialista [es decir, toman un sujeto limítrofe a lo que la psiquiatría considera normal para luego aplicar una metodología materialista ]

3. El proceso no es una finalidad, una meta a alcanzar, que implicaría el corte brutal del proceso; tampoco es la continuación al infinito del proceso, lo que implicaría forzar el aislamiento del proceso, cortar su vínculo con el exterior: el hospital hace del esquizo un esquizofrénico artificial, “andrajo autistizado producido como entidad”. En cambio, el proceso debe tender a su realización.

Lo mismo que para el amor es para la esquizofrenia: no existe ninguna especificidad ni entidad esquizofrénica, la esquizofrenia es el universo de las máquinas deseantes productoras y reproductoras, la universal producción primaria como «realidad esencial del hombre y de la naturaleza».

Primera síntesis: síntesis conectiva o producción de producción. —

Las máquinas deseantes son máquinas binarias, de regla binaria o de régimen asociativo; una máquina siempre va aclopada a otra. La síntesis productiva, la producción de producción, posee una forma conectiva:

Forma 1. Conexión de objetos parciales y flujos: maquinas deseantes

Las máquinas deseantes son conexiones entre una máquina productora de un flujo continuo y otra conectada a ella y que realiza un corte, una extracción de flujo (son objetos parciales fragmentarios y fragmentados). La serie binaria es lineal en todas las direcciones, el acoplamiento es presuposición recíproca.

Cada máquina-órgano interpreta el mundo entero según su propio flujo, según la energía que le fluye: el ojo lo interpreta todo en términos de ver —el hablar, el oír, el cagar, el besar… Pero siempre se establece una conexión con otra máquina, en una transversal en la que la primera corta el flujo de la otra o «ve» su flujo cortado por la otra.

Forma 2. Conexión entre producto y producir.

El producir siempre está injertado en el producto; la producción deseante es producción de producción, y toda máquina es máquina de máquina; en vez de mantener la categoría idealista de expresión, se trata de describir el objeto esquizofrénico vinculandolo al proceso de producción.

El esquizofrénico es el productor universal. Aquí no es posible distinguir entre el producir y su producto. El objeto producido se lleva su aquí en un nuevo producir. La mesa continúa su «propio quehacer».

Producción del cuerpo sin órganos. —

Es la identidad producto-producir la que forma un tercer término en la serie lineal: un enorme objeto no diferenciado. Que se paraliza ante el funcionamiento de las máquinas deseantes (que “no funcionan más que estropeadas, estropeándose sin cesar”) y que las hace tender al vacío; el CsO es el modelo de la muerte, es el instinto de muerte; la síntesis conectiva o productiva acopla la producción a este elemento de antiproducción; el CsO es perpetuamente reinyectado en la producción.

Se diría que los flujos de energía todavía están demasiado ligados, que los objetos todavía son demasiado orgánicos. (…) Las máquinas deseantes nos forman un organismo; pero en el seno de esta producción, en su producción misma, el cuerpo sufre por ser organizado de este modo, por no tener otra organización, o por no tener ninguna organización.

* * *

[1] Georges Bataille habla de gastos o consumos suntuarios, no productivos, en relación con la energía de la naturaleza; se trata de gastos o consumos que no se inscriben en la esfera supuestamente independiente de la producción humana en tanto que determinada por «lo útil»: se trata, por tanto, de lo que nosotros llamamos producción de consumo (La noción de gasto y La parte maldita, Ed. EDHASA, 1974).