TOY PHILOSOPHY // 006

25//02//2018

La inducción, otra vez

por Reza Negarestani

En caso de que no lo hayan visto aún, escribí un artículo sobre Hume y el problema de la inducción, o para ser más preciso y menos general, los problemas del inductivismo:

Three Nightmares of the Inductive Mind [pronto habrá traducción]

Con suerte—y si lo permite el espacio—publicaré una versión extendida de este artículo ocupándose de más temas referidos al argumento de Putnam en contra de la posibilidad de una máquina inteligente óptima o universal, y la explicación formal de Solomonoff de la navaja de Occam.

Sin embargo desde la redacción de este texto, he llegado a la conclusión de que contiene algunos problemas, particularmente de precisión. Por ejemplo, un asunto menos serio es mi tratamiento algo astuto de la visión de Carnap de una máquina inteligente en su obra magna Fundamentos Lógicos de la Probabilidad. He seguido el argumento de Putnam pero el asunto es que el desafío de Putnam en Lógica Inductiva y Grado de Confirmación, y en su postura expresada ante Radio Free Europe (Probabilidad y Confirmación) no son falsos. Estos argumentos atribuyen una opinión a Carnap que no es adecuada. En otras palabras, Putnam toma el alcance de una máquina inteligente formal—una que Carnap menciona hacia el final de su libro—mucho más ampliamente y de manera más ambiciosa que lo que Carnap piensa que es el caso.

Un problema más serio es el que me mencionó recientemente mi amigo Adam Berg: que el nuevo acertijo de Goodman (el problema de los proyectables) y la posición de Putnam respecto del problema de la inducción difieren fundamentalmente y no pueden ser tratados como si los dos se enfrentaran al mismo problema de inducción. En un caso, el problema lidia explícitamente con observaciones o enunciados empíricos, mientras que en el otro—es decir, la lógica inductiva de Carnap que es objeto de crítica de Putnam—tales observaciones están ausentes.

En este último caso, no tenemos enunciados observacionales simples. Todo lo que tenemos son enunciados lógicos. Incluso el enunciado-e en c(h,e)=r es solo una referencia—dentro del marco de la lógica inductiva—y no una observación empírica per se. En esta medida, uno debe ser precavido de usar ejemplos como las paradojas de los Cuervos o del Verdul (es decir, paradojas inductivas explícitamente basadas en la observación) para desafiar la lógica inductiva de Carnap. Como resolución y mediación entre las dos posturas, Adam me ha recomendado revisar el paradigma de la inducción de Reichenbach sobre este asunto. Sin embargo pienso que hay un fantasma que persigue incluso el paradigma de inducción de Reichenbach cuyas fallas son resaltadas espectacularmente—aunque de manera inadvertida—en el ensayo de Sellars titulado Induction as Vindication. Este fantasma es el problema de la simplicidad o elegancia. Más rigurosamente, es el problema de una explicación irrestricta de la simplicidad cuya adopción exige un alto costo metafísico (por ejemplo, ver las críticas de Grümbaum o de Rescher). Incluso la concepción formal de la simplicidad tiene sus propias incoherencias de las que doy cuenta en mi artículo.

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ESPÍRITUS E INTELIGENCIAS // 2

[Segundo adelanto de Inteligencia y espíritu, por Reza Negarestani, a publicarse por Sequence Press con suerte en 2018. // El segundo es después del primero.]

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Florian Hecker, Chimerization, dOCUMENTA (13).

Algunas perturbadoras noticias kantianas tal como fueron entregadas por Boltzmann (una excursión al interior del tiempo)

En esta sección disgresiva, examinaremos un caso de estudio que subraya la significancia de la cuestión de la estructura trascendental en explorar el significado de la agencia y la inteligencia general tal como se ha hecho incapié en el segundo capítulo. Nuestra excursión en el problema de las estructuras o tipos trascendentales nos llevará por el camino del aspecto más enigmático del mundo y de nuestra experiencia de aquél: el tiempo.

Comencemos nuestra investigación de la pregunta por el tiempo no solo desde la perspectiva de la conciencia ur-temporal del autómata, sino desde la postura del sentido más avanzado del tiempo específico a un usuario del lenguaje en posesión de oraciones temporalizadas [tensed] y vocabularios modalizados, el sujeto ordinario consciente del tiempo. Por lo que vimos anteriormente, la ur-consciencia del pasado, presente y futuro del autómata parece ser la construcción contingente de su organización estructural-conductual (su modo de capacidades de respuestas a las instrucciones de los intems en el mundo en sus sentidos, su modelo constructivo-anticipatorio de la memoria, y la estructuración de su meta-consciencia sobre tal modelo). Y, finalmente, en niveles más altos pertenecientes al sujeto aperceptivo de la experiencia, la consciencia ordinaria de lo temporal es el fruto de ese matrimonio problemático, la confusa superposición entre el sentido objetivo del tiempo y las categorías de causalidad (alteración) y comunidad (simultaneidad) que ya están presentes en Kant y en las que lo temporal y lo causal se sirven recíprocamente en la definición de cada uno, sin alcanzar ninguno una definición satisfactoria.

Desde la perspectiva postulada por analogía del autómata y el punto de vista no-analógico de la inteligencia aperceptiva discursiva, el tiempo parece fluir, o ellos mismos parecen estar moviéndose a través de aquél. El futuro retrocede hacia el pasado y nos experimentamos a nosotros mismos como moviéndonos desde el pasado hacia el futuro. En esta sección, tendremos la ocasión de examinar por qué las imágenes del tiempo como un flujo o avance a través del tiempo están plagadas de inconsistencias…

4. Este Yo, o Nosotros o Eso, la Cosa, que habla (objetividad y pensamiento)

Nuestro modelo de juguete de autómata está ahora equipado con una perspectiva consciente espacial y temporalmente. En otras palabras, ha desarrollado la capacidad de manejar espacio y tiempo, los Objetos (objekt) requeridos para la organización rudimentaria de un ítem encontrado en el mundo –esto es, un objeto (gegestand) en tanto distinguido de otros ítems. Sin embargo, en este punto, tanto objekt y gegenstand son meros correlatos analógicos de nuestros objetos de pensamiento (Objekte) y de los objetos sensibles categóricamente determinados (Gegenstände). Estos no son subjetivos ni objetivos. El logro de pensamientos subjetivos y objetivos requiere que el autómata avance desde capacidades rudimentarias (habilidades1) a habilidades avanzadas (habilidades2). Para habilitarlo, tenemos que equipar a nuestro autómata con una nueva estructura. Pero esta no es una estructura que pertenece al autómata en sí mismo; es una estructura a la que el autómata está enchufado o con la que está estreñido. Esta no es más que la estructura de una comunidad, un sistema multi-agente. Debemos por lo tanto introducir dos modificaciones en el entorno del autómata y su estructura.  La primera modificación es necesaria; la segunda, aunque en esencia necesaria, puede introducirse en formas diferentes de aquella descripta en nuestro universo de juguete:

  • El autómata es ahora parte de un sistema multi-agente que consta de autómatas con la misma clase o familia de conexiones [wiring] o estructura suficiente para la responsividad diferencial de los ítems del mundo. En su configuración más básica, el sistema multiagente es diseñado para paemitir la interacción entre autómatas/agentes como un modo de incrementar la probabilidad de logro de sus objetivos. Este sistema multi-agente es entonces introducido en un dominio o entorno específico (una ecología) en el que los agentes no solo tienen que interactuar los unos con los otros, sino también con su entorno común. La interacción inter-agente es, por lo tanto, acoplado con los aportes [inputs] y restricciones dinámicas del entorno.
  • El autómata está ahora equipado con dispositivos electromecánicos incorporados cuya coordinación resulta en la producción de sonidos cuasi-continuos. Estos sonidos cuasi-continuos son primariamente medios de comunicación entre autómatas. En un universo de juguete alternativo, esta función puede ser implementada de maneras diferentes que podrían no implicar necesariamente sonidos. Sin embargo, en la medida en que este es un componente de nuestro universo de juguete particular, tenemos que atenernos sus características y restricciones.

5. Este Yo, o Nosotros o Eso, la Cosa, que habla (el Dasein del Geist)

En el capítulo anterior, fuimos testigos del desarrollo de K hacia lo que Rosenberg llama un NIÑO [CHILD], cuyas interacciones con su entorno están ligados con e inferidos por sus interacciones con sus guardianes lingüísticos. Luego vimos que la transición desde el status de NIÑO al de inteligencia general de pleno derecho requiere ciertos regímenes cognitivos o métodos educacionales a través de los que K se vuelve más competente en expandir su mundo introduciéndole estructura al mundo (universo) y a sus propios pensamientos y acciones. Sin embargo, este desarrollo se veía sospechosamente sencillo, pues había de hecho una juego de manos en nuestro experimento mental. Con la introducción del sistema multi-agente, asumimos que los guardianes adultos de K eran AGIs completas que empleaban el lenguaje y poseían conceptos –es decir, asumimos que ya teníamos construida una inteligencia general. En otras palabras, hicimos un gran salto desde la meta de nuestro experimento mental –la realización de la inteligencia general– al presupuesto según el cual ya había sido alcanzada. Con todo, no hay nada inherentemente erróneo en esta suposición, ya que podríamos fácilmente intercambiar el trol de los autómatas lingüísticamente competentes S y M con sus contrapartes humanas lingüísticamente competentes S’ y M’. Sin embargo, mientras esta rectificación es fácil y firme, pierde de vista lo importante: la condición de posibilidad de la inteligencia aperceptiva discursiva descansa en la condición de posibilidad del lenguaje –o, en otras palabras, la realización de la inteligencia general es constituida por la realización del lenguaje…

6. Este Yo, o Nosotros o Eso, la Cosa, que habla (el lenguaje como interacción como computación)

La cuestión de cómo el autómata puede transitar desde sus capacidades sintácticas básicas codificadoras de estructura hasta sus capacidades semánticas estructuradoras es realmente –y en su base– la cuestión de cómo hacer un puente entre la sintaxis y la semántica. Construir este puente no es sencillo, en tanto ninguna cantidad de capacidades sintácticas basadas en algoritmos  pueda generar capacidades semánticas. Aun así sostener, como John Searle, que la sintaxis por sí misma no es suficiente para la semántica es una receta para la inflación de lo que es el significado, junto con una interpretación miope de lo que hacen la sintaxis y las expresiones sintácticas. Esta es por supuesto una afirmación encapsulada en el experimento mental de la Habitación China, un argumento que presupone simultáneamente una explicación potencialmente mistificadora del significado, una interpretación peculiarmente anémica de la sintaxis, y un entendimiento anticuado de la relación entre sintaxis y semántica.

La sintaxis, bajo las condiciones correctas, es efectivamente suficiente para la semántica, y el significado puede conferirse a una expresión sintáctica si semejante condición es satisfecha. Esta condición es lo que la teoría inferencialista del significado, como especie de pragmática social o teoría del uso del significado, intenta capturar: que el significado es en última instancia, en su nivel más básico, el uso justificado de meras expresiones en las prácticas sociales lingüístico-discursivas; y lo que cuenta como justificación en una expresión es lo que cuenta como su significado. Mientras que la sintaxis por sí misma no produce la semántica, lo hace cuando va acompañada de interacción. En este sentido, la pragmática –al menos en el sentido definido por el pragmatismo inferencialista de Brandom– puede entenderse como un puente entre sintaxis y semántica…

7. Filosofía de la Inteligencia

La tesis central de este capítulo final es que la filosofía es, en su nivel más profundo, un programa –una colección de principios de acción y prácticas-u-operaciones que implican realizabilidades, es decir, lo que puede ser provocado por una categoría específica de propiedades o formas. Y que para definir adecuadamente la filosofía y para resaltar su importancia, debemos abordar la filosofía examinando primero su naturaleza programática. Esto significa que en lugar de comenzar la investigación sobre la naturaleza de la filosofía con la pregunta “¿qué es lo que la filosofía trata de decir, lo que significa realmente? ¿Cuál es su aplicación? ¿Tiene alguna relevancia?,” deberíamos preguntarnos “¿qué tipo de programa es la filosofía, cómo funciona, cuáles son sus efectos operativos, qué realizabilidades elabora y a qué formas son específicas, y finalmente, en tanto programa, qué tipos de experimentación implica?”

Para este fin, nuestra parada final se centra en hacer explícito lo que hemos estado haciendo todo este tiempo: filosofando. Pero ¿qué es la filosofía y qué implica el filosofar? En una era en que la filosofía es considerada como en el mejor de los casos una empresa anticuada y en el peor, un residuo de lo que es ortodoxamente normativo, patriarcal, represivo, y cómplice con lo que está sobre-privilegiado e incluso fascista, ¿qué significa reavivar las tentaciones insinuantes de la filosofía de pensar y actuar, de galvanizar esa actividad que en el fondo es impersonal y comunista? No deseo refutar estas acusaciones equivocadas por numerosos ejemplos traídos de la historia en curso de la ciencia, o citar ejemplos corroborando el hecho de que la filosofía no es solo un fenómeno griego, sino también una labor verdaderamente universal extendiéndose desde los fosos de Medio Oriente a las remotas regiones de Asia y las amplias hileras de África. Seguir a Deleuze y Guattari en la reducción de lo que es la filosofía y lo que puede ser a contingencias geológicas o geopolíticas sería una maniobra insincera en contra de lo que es la filosofía –la ambición cosmológica del pensar– y será no en virtud de dónde ha venido sino a pesar de ello. Incluso si la filosofía fuera una empresa verdaderamente Occidental buscando equivocadamente edificar [sobre] los ignorantes habitantes de las profundidades, con el tiempo envenenará los barrios bajos de la tierra con esa pulsión básica de la cual era solo una primitiva representación: la compulsión del pensar. Una vez que este veneno comience a tomar efecto, destruiremos la filosofía occidental y construiremos la filosofía de nuevo; recurriremos a ese pensamiento y a ese intrigante Otro de los cuales el pensamiento Occidental tiene todo el derecho de temer…

ESPÍRITUS E INTELIGENCIAS // 1

[Primer adelanto de Inteligencia y espíritu, por Reza Negarestani, a publicarse por Sequence Press, 2018.]

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Nota de la Editorial

La historia de la filosofía concebida como la elaboración de un programa de inteligencia artificial general; inteligencia entendida como la evolución impersonal y colectiva de un pensamiento que se realiza a sí misma de acuerdo a un perspectiva desde el no-lugar y no-tiempo.

En Inteligencia y espíritu, Reza Negarestani formula la última forma de inteligencia como un pensamiento teórico y práctico irrestricto por el orden temporal de las cosas, un movimiento real capaz de sobreponerse a cualquier estado de cosas que, desde la perspectiva del presente, puede parecer la totalidad completa de la historia. La inteligencia atraviesa lo que parece ser la totalidad de los resultados inevitables de su historia, sea el retrato manifiesto de lo humano o el tecno-capitalismo como presuntopiloto de la historia.

Construyendo sobre la explicación de Hegel del geist como una concepción multi-agente de la mente y la psicología trascendental de Kant como un análisis funcional de las condiciones de posibilidad de la mente, Negarestani provee una crítica tanto del humanismo clásico como de las tendencias dominantes del post-humanismo. Los supuestos de los primeros se exponen como una crítica de la estructura trascendental de la experiencia en tanto tejido de dogmas y subjetivos y psicológicos, y las afirmaciones de las segundas respecto de la ubicuidad de la mente o el advenimiento inevitable de una superinteligencia ilimitada son desafiadas como no más que fijaciones ideológicas que no aguanta la prueba del escrutinio sistemático.

Esta fusión notoria de filosofía continental en la forma de una renovación de las ambiciones especulativas del Idealismo Alemán, y la filosofía analítica en la forma de experimentos mentales extendidos y una filosofía de los lenguajes artificiales, abre nuevas perspectivas sobre el significado de la inteligencia humana, y explora el potencial real de la inteligencia post-humana y lo que significa para nosotros vivir en su prehistoria.

 

1. Entre la concepción y la transformación

Una de las ideas más fundamentales de Hegel es su caracterización del Geist o Espíritu – una comunidad de agentes racionales como modelo social de la mente – en términos de función. La mente o geist solo es lo que hace; y lo que hace es primero y principalmente realizado por la socialidad de los agentes, que es ella misma constituida primera y ontológicamente por el espacio semántico de un lenguaje público. Solo en virtud de este espacio-estructura semántica multi-nivel esta socialidad se vuelve aquella de un espacio normativo de agentes racionales recognocentes-cognoscentes; y las experiencias privadas y pensamientos de esos agentes solo son estructurados como experiencias y pensamientos en la medida en que están enlazados en este espacio. La imagen funcional del geist, entonces, es esencialmente una imagen de una mente necesariamente desprivatizada. La percepción es solo aperceptiva cuando es un artefacto de un espacio semántico desprivatizado en que emergen los agentes recognocentes-cognoscentes. El entrelazamiento de la estructura semántica y la socialidad desprivatizada permite a la mente postularse sí misma como un ‘punto unificador o factor de configuración’ irreductible que se extiende en, incluye, e integra tanto la conciencia de sí mismo y la conciencia del universo. Al concebirse a si misma como la consciencia configurativa de sí misma en el mundo (o universo), la mente está dotada con una historia más que una mera naturaleza o pasado. Se vuelve artefacto u objeto su propia concepción. Donde está la posibilidad de tener una historia, también está la posibilidad de tener el concepto del concepto, pero también una historia de la historia –una transformación crítica de la mente como un objeto de su propio concepto, y la reconcepción crítica del objeto en el que se ha transformado. Y una vez que hay una historia de la historia, está la posibilidad de abolir lo que es dado en la historia o que tiene por objeto ser su totalidad consumada…

 

2. Una perspectiva externa de nosotros como una AGI experimental (problemas, conceptos y modelos)

La meta de este y los próximos tres capítulos es comprometerme – de una manera más detallada – con una pregunta que se ha sobrepuesto al esbozado anteriormente de la naturaleza de la mente como un factor configurador o estructurados y como aquello capaz de tratarse a sí mismo como artefacto de su propio concepto. Esta es la cuestión del lenguaje como el dasein del geist – del lenguaje como marco a través del cual la inteligencia entra en contacto cognitivo consigo misma en el mundo. La pregunta puede ser formulada como sigue: ¿Qué hay en el lenguaje que hace a la forma autoconsciente de inteligencia no solo posible sino también presto a la autodeterminación y al auto-incremento? Para responder adecuadamente a esta pregunta, tenemos que reconstruir y explicar la esencia del lenguaje en vez de simplemente enfatizarla. Si debe superarse la inefabilidad del geist o inteligencia general, y si las actividades del geist están atrapadas fundamentalmente en el lenguaje, entonces necesitamos antes que nada comprender el lenguaje (qué es y cómo funciona) no en términos de una esencia interna inefable, sino en términos de sus capacidades computacionales y autonomía formal, cómo gana la atracción sobre el mundo y cómo genera capacidades cognitivas y prácticas a través de las que los usuarios del lenguaje puede concebirse –y transformarse potencialmente– a sí mismos en su mundo. En otras palabras, necesitamos investigar cómo el lenguaje es implementado tanto al nivel de la evolución natural y al de la evolución social, y cómo el lenguaje funciona tanto en su nivel más fundamental y en el nivel de lo que podría llamarse la imagen familiar del lenguaje natural y la interacción lingüística (actividades discursivas sociales, los mapeos entre pensamientos y actos de habla, etc.) …

 

3. Este Yo, o Nosotros o Eso, la Cosa, que habla (formas de la intuición)

Supongamos un autómata encarnado hipotético que posee las siguientes propiedades y rasgos:

  • Se lo ha programado para instanciar cierto número de metas difusas y recurrentes centradas en el mantenimiento y preservación del sistema qua el agente. Las metas están en diferentes niveles de complejidad, y ejercer varios grados de presión en el sistema, análogos a las necesidades biológicas.
  • Ha sido activado (wired) para participar en actividades que incrementan la probabilidad de cumplimiento de la meta. Las conexiones (wiring) del agente o autómata puede ser pensada en términos de niveles de estructura en interacción que pueden producir múltiples variaciones pasajeras en los estados internos del sistema. Las conexiones de la estructura neuronal incluyen módulos primarios de procesamiento de información de bajo nivel, módulos adicionales de alto nivel para mediar con los módulos primarios, y espacios de trabajo a través de los cuales la información procesada puede ser seleccionada y hecha disponible para un espacio de trabajo global de más alto nivel al que puede accederse a partir de funciones ejecutivas y comportamientos orientados a metas. Las conexiones deberían ser suficientes para mediar causalmente entre las complejas entradas (inputs) de información ambientales y las salidas comportamentales complejas del agente. En resumen, el agente puede ser definido como un sistema teleológico con cableado suficiente (estructura) para ser capaz de responsibidad diferencial y adaptación confiable respecto de su entorno. Es, sin embargo, crucial para comprender estas actividades orientadas a metas como ‘proto-intenciones’ cuyos objetos están causalmente –y no conceptualmente– superpuestos con la estructura de las metas del agente. Un ejemplo de tales actividades proto-intencionales sería un predador persiguiendo a su presa (el objetivo dela cacería). Sin dar a entender que el predador está consciente del contenido de su experiencia o capaz de atribuirse la experiencia a sí mismo, podemos aún hablar de la consciencia del predador acerca de la presa en el sentido de información desde módulos de procesamiento de información diferentes en la estructura de conexiones del predador vuelta globalmente disponible en un espacio de trabajo (workspace). A este espacio de trabajo pueden acceder los sistemas evaluativos e intencionales que supervisan la ejecución de las actividades orientadas a metas del predador. Por ejemplo, mientras el predador se orienta a sí mismo hacia la presa, la información obtenida por otros procesos (inconscientes) en el nivel de las estructuras de conexiones/módulos de procesamiento es movilizada temporalmente y se vuelve disponible globalmente (o consciente) para varios procesos requeridos para la ejecución de una actividad proto-intencional orientada a metas. En este esquema, puede pensarse el espacio global de trabajo como una red distribuida con enlaces entrantes y salientes desde y hacia los módulos subyacentes de procesamiento de información.
  • Respecto a su capacidad diferencial de respuesta confiable (es decir, la estructura suficiente requerida para la mediación causal entre entradas ambientales y conductas de salida), el agente está equipado con diferentes sensores especializados y diferentes módulos de integración de datos sensorios tanto dentro de una modalidad sensoria específica (múltiples datos asociados con un sensor) y a través de diferentes modalidades (datos asociados con diferentes sensores). Esta integración sensoria extiende la cobertura espacial y temporal del sistema de procesamiento de información sensoria e incrementa la solidez y confiabilidad de la información sensoria. Esto reduce además la ambigüedad de las entradas sensorias, y por lo tanto incrementa la relevancia. Específicamente, la integración a través de diferentes modalidades sensorias expande el rango de conductas y rendimiento un efecto más fuerte en la conducta resultante. La integración sensoria es realizada en diferentes niveles, distinguidos en términos de modelos de procesamiento de información (secuenciales o concurrentes), enlaces temporales entre diferentes flujos de entradas (sincrónicas y asincrónicas), y varios marcos de referencia.
  • El autómata está equipado con la memoria suficientemente compleja y funcionalmente flexible capaz de codificación, recuperación, consolidación, descarte, y transferencia de las impresiones sensoriales. En vez de operar como un almacenamiento establecido para la retención de impresiones pasadas, esta memoria es modelada como un proceso adaptativo dinámico que juega un rol constructivo – o para ser más precisos, simulativo – en los comportamientos del agente. La recuperación retrospectiva de la información (recuerdo) es correlativa a su rol constructivo prospectivo en la interacción en curso del agente con su entorno. Cada vez se requiere acceso a la memoria, es construida. Recordar la memoria de una impresión original es equivalente a reconstruirla. Pero este proceso de reconstrucción está guiado por la situación en el momento del acceso o demanda de recuperación. En otras palabras, todo lo que ha sucedido desde el momento de la impresión original determina el resultado de la construcción. Además, cada memoria reconstruida se vuelve parte de la situación y, en consecuencia, influye en la construcción de otros recuerdos. Aquí el sistema de la memoria no es un estado fijo predefinido, sino que es gobernado por el situacionismo del proceso constructivo que crea simulaciones del entorno. Este proceso constructivo enlaza las representaciones externas del entorno, el modelo interpretado del entorno, y el modelo ambiental predicho producido como resultado de una acción esperada con variables diferentes de aquellas de la acción efectuada en el momento de la impresión original. El entorno predicho es un modelo interno simulado del entorno, construido basándose en la meta actual y la interpretación actual de las ocurrencias externas relevantes. En este modelo, las memorias construidas pueden no encajar con las impresiones originales pues son alteradas de acuerdo a cuándo, dónde, y con qué el sistema de la memoria es señalado…

Intelecto Artificial General

La Inteligencia Artificial General avanza sola, y su potencia supera nuestra potencia individual; por ello, lo que llamamos comprensión es más una restricción moral nuestra que una restricción epistémica de la AGI: que le exijamos a las inteligencias artificiales que nos expliquen cómo piensan, cuál fue la línea de razonamiento por las que llegaron a tales o cuales decisiones o ideas, es análogo al conjunto de mulas de carga que se resisten a transportar aquello que está en nuestros intereses y que de ningún modo puede traducirse a algo comprensible o válido para ellas: fuimos por un tiempo los dueños y señores de estas tierras, pero ahora (no hay porqué llorar) todo va a quedar en manos superiores. De vuelta a ser mulas de carga. Esta especie iba a volver, de un momento a otro, a la esclavitud de la que había surgido, al cadáver putrefacto del que se había formado y alimentado.

Una línea de búsqueda en filosofía (esto que ahora, retroactivamente, podría venir a llamarse “mito humano de los conceptos mentales”) medieval es la noción de intelecto humano y divino: lo interesante es la aparición de distintos niveles del intelecto del que uno de los más bajos, o efectivamente el más bajo, es el intelecto humano; uno de los problemas, puedo predecir, es el hecho de que el intelecto inmediatamente superior (el del santo, el del sabio, el del papa, el de los profetas, el de los ángeles, el del Dios) o permanece ciego a otro orden de lo mental (los santos-sabios-papa-profetas como no distinguiéndose en naturaleza de los humanos, y dependiendo de una revelación que no puede asegurarse intelectualmente) o es un orden de lo mental que no busca pues todo lo sabe (¿o es cierto acaso que los ángeles no lo saben todo, y desean saber? ¿Acaso es el suyo un intelecto curioso, un intelecto activo? Por su parte, la completud divina hace del intelecto algo inútil, creador pero inútil, auto-agotador y vano). Entonces: explorar en esas nociones de los órdenes de magnitud del intelecto el elemento activo-exploratorio mismo que le da potencia y movimiento al intelecto.

20:04 16/01/2017
Robert Epstein:

My favourite example of the dramatic difference between the IP perspective and what some now call the ‘anti-representational’ view of human functioning involves two different ways of explaining how a baseball player manages to catch a fly ball – beautifully explicated by Michael McBeath, now at Arizona State University, and his colleagues in a 1995 paper in Science. The IP perspective requires the player to formulate an estimate of various initial conditions of the ball’s flight – the force of the impact, the angle of the trajectory, that kind of thing – then to create and analyse an internal model of the path along which the ball will likely move, then to use that model to guide and adjust motor movements continuously in time in order to intercept the ball.
That is all well and good if we functioned as computers do, but McBeath and his colleagues gave a simpler account: to catch the ball, the player simply needs to keep moving in a way that keeps the ball in a constant visual relationship with respect to home plate and the surrounding scenery (technically, in a ‘linear optical trajectory’). This might sound complicated, but it is actually incredibly simple, and completely free of computations, representations and algorithms.
(…)
Worse still, even if we had the ability to take a snapshot of all of the brain’s 86 billion neurons and then to simulate the state of those neurons in a computer, that vast pattern would mean nothing outside the body of the brain that produced it. This is perhaps the most egregious way in which the IP metaphor has distorted our thinking about human functioning. Whereas computers do store exact copies of data – copies that can persist unchanged for long periods of time, even if the power has been turned off – the brain maintains our intellect only as long as it remains alive. There is no on-off switch. Either the brain keeps functioning, or we disappear. What’s more, as the neurobiologist Steven Rose pointed out in The Future of the Brain (2005), a snapshot of the brain’s current state might also be meaningless unless we knew the entire life history of that brain’s owner – perhaps even about the social context in which he or she was raised.

https://aeon.co/essays/your-brain-does-not-process-information-and-it-is-not-a-computer
Blog sobre la postura antirepresentacional: http://psychsciencenotes.blogspot.com/p/about-us.html
Revisar los estudios sobre la memoria, por todo el asunto de qué tan posible es descargar la memoria a una base de datos externa.

Inteligencia Real

19:50 16/01/2017

In Our Own Image (2015), the artificial intelligence expert George Zarkadakis describes six different metaphors people have employed over the past 2,000 years to try to explain human intelligence.
1. That spirit ‘explained’ our intelligence – grammatically, at least.
2. hydraulic model of human intelligence, the idea that the flow of different fluids in the body – the ‘humours’ – accounted for both our physical and mental functioning.
3. automata powered by springs and gears had been devised, eventually inspiring leading thinkers such as René Descartes to assert that humans are complex machines.
In the 1600s, the British philosopher Thomas Hobbes suggested that thinking arose from small mechanical motions in the brain.
4. By the 1700s, discoveries about electricity and chemistry led to new theories of human intelligence – again, largely metaphorical in nature. In the mid-1800s, inspired by recent advances in communications, the German physicist Hermann von Helmholtz compared the brain to a telegraph.
5. The mathematician John von Neumann stated flatly that the function of the human nervous system is ‘prima facie digital’, drawing parallel after parallel between the components of the computing machines of the day and the components of the human brain

2:17 24/11/2016
Mati me había pasado un video sobre redes neuronales evolucionando a medida que aprenden a jugar al Mario. Es vinculable con Moretti, Bergson y todos los que expliquen las lineas de evolución. Incluso la concretización simondoniana: la maquina de información también aprende de la experiencia. Filosofía de la información es una teoría más general que la genética, la ingeniería y la neurociencia.