El Anti-Edipo, apartado 2

RESUMEN Y NOTAS DE El Anti-Edipo, Capitalismo y esquizofrenia I | G. Deleuze y F. Guattari (Traducción de F. Monge, Barral Editores, 1973)

2. El cuerpo sin órganos…

Máquina paranoica o de repulsión. —

Hay un conflicto aparente entre las máquinas deseantes [máquinas-órganos, flujos ligados, conectados y recortados] y el cuerpo sin órganos [superficie resbaladiza, opaca y blanda; fluido amorfo e indiferenciado]; la represión llamada originaria o primaria no es una «contracatexis» [1], sino el CsO rechazando las máquinas deseantes; e inversamente, la máquina paranoica es la acción de efracción [vulneración o penetración de un espacio que el sujeto deseaba mantener privado] de las máquinas deseantes sobre el CsO, que las siente globalmente como aparato de persecución.

La máquina paranoica no es una simple proyección del «propio cuerpo», como entiende Tausk [2]; la génesis de la máquina tiene lugar sobre el propio terreno, en la oposición entre el proceso de producción de las máquinas deseantes y la detención improductiva del cuerpo sin órganos; el CsO carga un contra-interior o un contra-exterior, bajo la forma de un órgano perseguidor o de un agente exterior de persecución.

Producción deseante y producción social: cómo se apropia la anti-producción de las fuerzas productivas. —

Si pasamos por un paralelo entre la producción deseante y la producción social en el proceso no interrumpido, se entiende que las formas de producción social también implican una pausa improductiva inengendrada, un elemento de antiproducción acoplado al proceso, un cuerpo lleno determinado como socius. Este puede ser el cuerpo de la tierra, o el cuerpo despótico, o incluso el capital (según Marx, no es el producto del trabajo, sino su presupuesto natural o divino).

En efecto, no se contenta con oponerse a las fuerzas productivas mismas. Se vuelca sobre toda la producción, constituye una superficie en la que se distribuyen las fuerzas y los agentes de producción, de tal modo que se apropia del excedente de producción y se atribuye el conjunto y las partes del proceso que ahora parecen emanar de él como de una cuasi-causa.

Fuerzas y agentes se convierten en su poder bajo una forma milagrosa; el socius forma una superficie en la que se registra toda la producción que a su vez parece emanar de la superficie de registro; pero no es falsa conciencia, sino verdadera percepción de un movimiento objetivo aparente que se produce sobre esa superficie. El capital es el cuerpo sin órganos del ser capitalista: es lo que va a proporcionar a la esterilidad del dinero la forma bajo la cual éste produce a su vez dinero.

Produce la plusvalía, como el cuerpo sin órganos se reproduce a sí mismo, brota y se extiende hasta los confines del universo. Carga la máquina de fabricar con una plusvalía relativa [3], a la vez que se encarna en ella como capital fijo [4].

Máquina milagrosa o de atracción-apropiación. —

Las máquinas y agentes se enganchan sobre el capital, hasta el punto que su propio funcionamiento parece milagrosamente (pero también objetivamente) producido por aquél en tanto que cuasi-causa.

–> Momento 1) Al principio los capitalistas tienen necesariamente conciencia de la oposición entre el trabajo y el capital, y del uso del capital como medio para arrebatar el excedente de trabajo. –> Momento 2) Mientras se instaura su mundo perverso, el capital desempeña el papel de superficie de registro en la que recae toda la producción (el derecho de registro es proporcionar o realizar la plusvalía). –> Momento 3) «A medida que la plusvalía relativa se desarrolla en el sistema específicamente capitalista y que la productividad social del trabajo crece, las fuerzas productivas y las conexiones sociales del trabajo parecen separarse del proceso productivo, pasando del trabajo al capital. De este modo, el capital se convierte en un ser muy misterioso, pues todas las fuerzas productivas parecen nacer en su seno y pertenecerle».

Lo específicamente capitalista es el uso del capital como cuerpo lleno para formar la superficie de inscripción o de registro; sin embargo, cualquier cuerpo lleno pertenece a todos los tipos de sociedad como constante de la reproducción social. El CsO [improductivo, inconsumible] sirve de superficie para el registro de todos los procesos de producción del deseo.

La segunda síntesis: síntesis disyuntiva o producción de registro. —

La producción no se registra del mismo modo que se produce; la ley del dominio de la producción de registro no es la misma que la de la producción de producción [síntesis conectiva o acoplamiento]. Cuando las conexiones productivas pasan de las máquinas a los CsO (del trabajo al capital), parece que pasan a depender de otra ley que expresa una distribución con respecto al elemento no productivo, enganchándose como puntos de disyunción entre los que se teje toda una red de nuevas síntesis que cuadriculan la superficie.

«Ya… ya…»; la manera como se enganchan los órganos considerados sobre el CsO debe ser tal que todas las síntesis disyuntivas entre ambos vengan a ser lo mismo sobre la superficie resbaladiza; se designa el sistema de permutaciones posibles entre diferencias que siempre vienen a ser lo mismo al desplazarse, al deslizarse.

Si llamamos libido al «trabajo» conectivo de la producción deseante, diremos que una parte de esta energía se transforma en energía de inscripción disyuntiva (Numen). El CsO no es Dios (todo lo contrario); las extrañas relaciones que Schreber mantiene con Dios deben comprenderse de un modo estrictamente kantiano: se cree en él, pero sólo como señor del silogismo disyuntivo, como principio a priori de este silogismo (Dios define la Omnitudo realitatis de la que todas las realidades derivadas surgen por división).

Genealogía esquizofrénica. –

Lo divino de Schreber es inseparable de las disyunciones en las que se divide él mismo: imperios anteriores, imperios posteriores; imperios posteriores de un Dios superior, y de un Dios inferior.

Freud opone las psicosis paranoicas (que dividen) a la histeria (que condensa) y agrega que la neurosis histérica es primera y que las disyunciones no se obtienen más que por proyección de un condensado primordial; de esta manera mantiene los derechos de Edipo en el registro esquizo-paranoico. Esto lleva a la pregunta:

¿el registro del deseo pasa por los términos edípicos? Las disyunciones son la forma de la genealogía deseante; pero, ¿esta genealogía es edípica, se inscribe en el triángulo de Edipo? ¿Es Edipo una exigencia o una consecuencia de la reproducción social, en tanto que esta última se propone domesticar una materia y una forma genealógicas que se escapan por todos los lados?

Si el esquizofrénico entra en el juego de las identificaciones edípicas, lo hace con la libertad de poder reintroducir sus propios puntos de referencia en el modelo que se le propone y que desde el interior hace estallar. Las formas divinas se complican, se «de-simplifican» a medida que se abren camino bajo los términos y funciones demasiado simples del triángulo edípico.

El esquizo dispone de modos de señalización propios; pasa de un código a otro, mezcla todos los códigos, siguiendo las preguntas que le son planteadas, variando la explicación de un día para otro, no invocando la misma genealogía, no registrando de la misma manera el mismo acontecimiento, incluso aceptando el código banal edípico con el riesgo de atiborrarlo con todas las disyunciones que este código estaba destinado a excluir.

*   *  *

[1] Def.Catexis: concepto económico, hace que cierta energía psíquica se halle unida a una representación o grupo de representaciones, una parte del cuerpo, un objeto, etcétera. Con frecuencia aparecen en la literatura psicoanalítica ciertas expresiones compuestas, tales como «carga energética», «investidura libidinal», etc., que se refieren a lo mismo.

[2] Viktor Tausk (1879-1919), psicoanalista contemporáneo a Freud, cuya publicación más importante fue ‘De la génesis del aparato de influencia en la esquizofrenia’ (1919) [trad. en Escritos psicoanalíticos, ed. Gedisa]. Es importante por el planteo de conflictos entre la noción de cuerpo y su anclaje anatómico y nervioso, además de emplear la noción de máquina de influir (Enlaces: entrada en Wikipedia // si alguien quiere profundizar, este artículo parece interesante // traducción de un artículo sobre la paranoia en The Truman Show, en vínculo con este autor // artículo corto en Página/12 que habla específicamente de la noción de máquina y su carácter edípico)

[3] Def.-Plusvalía relativa:

[4] Def.1Capital fijo: parte del capital de una empresa que se invierte en bienes o servicios que quedarán vinculados a ella de forma permanente, como maquinaria, patentes, etc.

Def.2-Capital fijo: parte del capital productivo que, participando por entero y reiteradamente en la producción de la mercancía, transfiere su valor por partes al nuevo producto, en el transcurso de varios períodos de producción, a medida que se va desgastando. Pertenece al capital fijo la parte del capital desembolsado que se invierte en la construcción de edificios e instalaciones, en la compra de maquinaria, aparatos y herramientas. La transferencia del valor por partes a la mercancía terminada condiciona asimismo la peculiaridad de la rotación del capital fijo, peculiaridad consistente en que por cada periodo de producción revierte sólo parte del valor del capital fijo, cuya rotación completa se efectúa en el transcurso de varios períodos de producción. Después de realizada la mercancía, el capital fijo también revierte por partes, en forma monetaria, al capitalista. El capital fijo está sometido a desgaste físico y desgaste moral. El desgaste físico consiste en la pérdida de valor de uso que el capital fijo va sufriendo gradualmente. En consonancia con ello, su valor se transfiere gradualmente al producto, va revirtiendo por partes al capitalista en forma de amortización, destinada a reponer total o parcialmente el capital fijo desgastado. El desgaste moral es una consecuencia del progreso técnico y hace que se renueve el capital fijo antes de que se haya desgastado físicamente.]

[] Libro de arte de gente loca como A. Wölfli aquí.

 

 

 

 

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El Anti-Edipo, apartado 1

RESUMEN Y NOTAS DE El Anti-edipo, Capitalismo y esquizofrenia I | G. Deleuze y F. Guattari (Traducción de F. Monge, Barral Editores, 1973)

1. La producción deseante.

Paseo del esquizo. —

El paseo del esquizofrénico expresa una relación con el exterior, con la naturaleza (a diferencia de aquellos momentos en que estamos obligados a orientarnos socialmente respecto a la religión, al padre, a la madre: el neurótico en el diván); en vez de distinguir entre hombre y naturaleza, los piensa juntos como procesos de producción, como acoplamientos.

No vivió la naturaleza como naturaleza, sino como proceso de producción. Ya no existe ni hombre ni naturaleza, únicamente el proceso que los produce a uno dentro del otro y acopla las máquinas. En todas partes, máquinas productoras o deseantes, las máquinas esquizofrénicas, toda la vida genérica: yo y no-yo, exterior e interior ya no quieren decir nada.

Naturaleza e industria. —

Ello funciona en todas partes, en todas partes máquinas, máquinas de máquinas, con sus acoplamientos, sus conexiones, sus empalmes, sus cortes, sus emisiones; cada cual sus pequeñas máquinas. Lo que se producen no son metáforas, sino efectos de máquina.

Edipo (que no es una metáfora) supone una fantástica represión de las máquinas deseantes (de los acoplamientos entre máquinas-órganos y máquinas-flujos).

¿Es necesario o deseable someterse a él? ¿No hay cuestiones más importantes? Dado un efecto, ¿qué máquina puede producirlo? y dada una máquina, ¿para qué puede servir?

Tres sentidos de ‘proceso’. —

No pretendemos fijar un polo naturalista de la esquizofrenia. Lo que el esquizofrénico vive de un modo específico, genérico, no es en absoluto un polo específico de la naturaleza, sino la naturaleza como proceso de producción. ¿Qué quiere decir aquí proceso?

1. Se trata de remitir el registro y el consumo a la producción misma, producciones de un mismo proceso, en vez de distinguir entre naturaleza e industria-hombre-sociedad, ya que estas distinciones suponen la división del trabajo, el capital y la falsa conciencia del capitalista [ uno se supone propietario por derecho natural del capital, que es anterior a la producción a la que viene a acoplar la naturaleza (que a su vez es exterior, es recurso y residuo), y que es el iniciador de la producción: se ve a sí mismo como necesario para la transformación del mundo material ]

De suerte que todo es producción: producciones de producciones, de acciones y de pasiones; producciones de registros, de distribuciones y de anotaciones; producciones de consumos [1], de voluptuosidades [goce], de angustias y de dolores.

2. Identificación de la esencia humana de la naturaleza con la esencia natural del hombre; la industria como producción del hombre por el hombre y no considerada en una relación extrínseca de utilidad; el hombre (no rey creador sino) como quien no deja de empalmar máquinas-órgano a máquinas-energía.

[Eterno] encargado de las máquinas del universo. Este es el segundo sentido de proceso. Hombre y naturaleza no son como dos términos uno frente al otro, incluso tomados en una relación de causa, de comprensión o de expresión (causa-efecto, sujeto-objeto, etc.). Son una misma y única realidad esencial del productor y del producto.

El esquizo, Homo natura, es el sujeto de la psiquiatría materialista [es decir, toman un sujeto limítrofe a lo que la psiquiatría considera normal para luego aplicar una metodología materialista ]

3. El proceso no es una finalidad, una meta a alcanzar, que implicaría el corte brutal del proceso; tampoco es la continuación al infinito del proceso, lo que implicaría forzar el aislamiento del proceso, cortar su vínculo con el exterior: el hospital hace del esquizo un esquizofrénico artificial, “andrajo autistizado producido como entidad”. En cambio, el proceso debe tender a su realización.

Lo mismo que para el amor es para la esquizofrenia: no existe ninguna especificidad ni entidad esquizofrénica, la esquizofrenia es el universo de las máquinas deseantes productoras y reproductoras, la universal producción primaria como «realidad esencial del hombre y de la naturaleza».

Primera síntesis: síntesis conectiva o producción de producción. —

Las máquinas deseantes son máquinas binarias, de regla binaria o de régimen asociativo; una máquina siempre va aclopada a otra. La síntesis productiva, la producción de producción, posee una forma conectiva:

Forma 1. Conexión de objetos parciales y flujos: maquinas deseantes

Las máquinas deseantes son conexiones entre una máquina productora de un flujo continuo y otra conectada a ella y que realiza un corte, una extracción de flujo (son objetos parciales fragmentarios y fragmentados). La serie binaria es lineal en todas las direcciones, el acoplamiento es presuposición recíproca.

Cada máquina-órgano interpreta el mundo entero según su propio flujo, según la energía que le fluye: el ojo lo interpreta todo en términos de ver —el hablar, el oír, el cagar, el besar… Pero siempre se establece una conexión con otra máquina, en una transversal en la que la primera corta el flujo de la otra o «ve» su flujo cortado por la otra.

Forma 2. Conexión entre producto y producir.

El producir siempre está injertado en el producto; la producción deseante es producción de producción, y toda máquina es máquina de máquina; en vez de mantener la categoría idealista de expresión, se trata de describir el objeto esquizofrénico vinculandolo al proceso de producción.

El esquizofrénico es el productor universal. Aquí no es posible distinguir entre el producir y su producto. El objeto producido se lleva su aquí en un nuevo producir. La mesa continúa su «propio quehacer».

Producción del cuerpo sin órganos. —

Es la identidad producto-producir la que forma un tercer término en la serie lineal: un enorme objeto no diferenciado. Que se paraliza ante el funcionamiento de las máquinas deseantes (que “no funcionan más que estropeadas, estropeándose sin cesar”) y que las hace tender al vacío; el CsO es el modelo de la muerte, es el instinto de muerte; la síntesis conectiva o productiva acopla la producción a este elemento de antiproducción; el CsO es perpetuamente reinyectado en la producción.

Se diría que los flujos de energía todavía están demasiado ligados, que los objetos todavía son demasiado orgánicos. (…) Las máquinas deseantes nos forman un organismo; pero en el seno de esta producción, en su producción misma, el cuerpo sufre por ser organizado de este modo, por no tener otra organización, o por no tener ninguna organización.

* * *

[1] Georges Bataille habla de gastos o consumos suntuarios, no productivos, en relación con la energía de la naturaleza; se trata de gastos o consumos que no se inscriben en la esfera supuestamente independiente de la producción humana en tanto que determinada por «lo útil»: se trata, por tanto, de lo que nosotros llamamos producción de consumo (La noción de gasto y La parte maldita, Ed. EDHASA, 1974).

1:17 30/10/2016
Tema:
La producción de la vida, reproducción, producción del sustento, consumo. La vida vale la pena ser vivida, las sociedades valen la pena ser amplificadas. Teorías sociales de la producción
Bibliografía:
B. Stiegler, Sobre la Pharmacología
E. Dussel, Filosofía de la producción
K. Marx, El capital
K. Marx, Grundisse
G. Deleuze, AntiEdipo
G. Deleuze, Mil mesetas
G. Deleuze, Foucault

Tema:
Las ciudades
Bibliografía:
L. Mumford,

Tema:
Epistemología
Bibliografía:
Representacion y realidad
Feyerabend, Tratado contra el método
D. Lecourt,
M. Serres,
I. Lakatos,
I. Stengers,

Tema:
La invención, epistemología de las problemáticas y resolucion de tensiones por medio de la técnica. El orden psiquico-colectivo y transindividual.
Bibliografía:
G. Simondon, Imaginación e invención
Th. Ribot, La imaginación creativa
R. Buckminster Fuller, Your private sky
N. Wiener, Invención
H. Simon, Ciencia del Diseño
S. Giedion, La mecanización toma el mando
S. Lem, Suma tecnológica
P. Kroes, Artefactos técnicos
Otros:
M. Wark, Molecular red
Y. Hui, Induction deduction transduction
Otros:
Bijker, LeCorbusier, Banham, Whitheley, Parikka, H. Read, B. Gille, T. P. Hughes, FR. Moretti, E. Horl, V. Flusser, G. Basalla,